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Daniel Ibáñez abre su cajero de anécdotas y deja a todos boquiabiertos en Una vuelta más
El actor repasa encuentros improbables con Bardem, Schwarzenegger y Woody Allen en Una vuelta más, entre confesiones, humor y un misterioso tomate que se convierte en protagonista inesperado.

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Daniel Ibáñez es el primer invitado que tiene que pasar por el cajero antes de hacer girar la palanca de la máquina de Maya Pixelskaya. El actor de Perdiendo el juicio y La Nena se sienta en el sofá de Una vuelta más y arranca fuerte: se declara fan de la presentadora, una admiración que acaba siendo mutua. Y es que cada bola descubre una historia más surrealista que la anterior sobre la vida del actor madrileño.
Daniel advierte de que “hay que tener cuidado con lo que se desea”: trabajó con Javier Bardem, cruzó el charco para el rodaje de Terminator, donde acabó hablando de política con Arnold Schwarzenegger en su camerino, y tuvo una cena tan incómoda como memorable con Woody Allen, en la que el director le preguntó qué opinaba sobre Rubiales.
Entre risas, confesiones y algún: “¡No me esperaba este giro!”, Daniel habla abiertamente de su gran amor, de sus próximos proyectos, se somete a un duro test judicial y desvela lo exigente que fue preparar a El Caracas, su personaje en La Nena.
Entre tantas bolas con historias un tanto locas, aseguramos que la favorita de Daniel ha sido la que contiene un tomate.
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