

Atilana sentada sobre el sillón de Garibalda: “No hay alivio de luto para el odio”

Baldo desde la guerra: “Siempre soñaba con el futuro. Ahora, sueño con la casa”

Atilana sobre su hijo: “Morirá cuándo y cómo yo diga que muera. Me debe la vida”

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